lunes, 17 de noviembre de 2014


La Paz
¿Una Utopía o una Ardua Lucha a Librar?

"La paz no es solamente la ausencia de la guerra; mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz".
Rigoberta Menchu

Es necesario abrir los ojos a los acontecimientos que hoy por hoy vivimos en nuestro país, conocer la historia que nos ha traído al lugar en el que  nos encontramos como pueblo; porque en definitiva tenemos una historia marcada por la desigualdad, injusticias e impunidad, impuesta por sectores minoritarios que buscan un beneficio personal y partidista, excluyente, dejando por un lado el verdadero sentido de esta lucha, la igualdad y el derecho a vivir en armonía.

Guatemala ha sido duramente golpeada en la historia, desde los tiempos de la conquista pasando por la colonia hasta llegar a los intentos de una revolución frustrada y lo que hoy  conocemos como democracia o pseudodemocracia, nuestra historia de paz está a medio escribir, apenas contada con lágrimas y sangre, pero la pregunta es: ¿El prólogo de nuestra historia, definirá el desarrollo de la trama? ¿Nos ahogaremos en nuestras propias lágrimas? O tomaremos estas experiencias como un impulso necesario, logrando una catarsis colectiva y saneando el desenlace de nuestra historia.

El concepto de paz claramente nos explica que es el estado de armonía civil propia de una nación, que no mantiene guerras con ninguna otra, y que se gobierna con justicia. Esto nos conduce a interiorizar en el estado de nuestra patria, ¿Con quien peleamos? ¿Contra quién combatimos? ¿Estaremos matando nuestra propia patria? ¿Hasta qué punto soportaremos este estado de tensión y violencia? A todas estas interrogantes, podemos buscar una luz en el sistema que impera desde el conflicto armado interno, Guatemala contra Guatemala, un pueblo implosionando desde su núcleo, un sistema capitalista traído por los “Americanos” hombres hijos del sol, que se deleitan explotando nuestras tierras y dividiendo desde el estado y medios de comunicación a este país.

Haciendo una introspección podemos conjetar que uno de los problemas principales es nuestra propia cultura, años de injusticias y una ferviente sed de superación egoísta que han dejado profundas secuelas en nuestro consiente cotidiano. Un ejemplo claro es el racismo irracional al que sometemos a nuestros pueblos originarios, el aprovechamiento del poder al arrebatar tierras, esperanzas y formas autóctonas de vida; los medios de comunicación han aportado al problema, proponiendo que un estatus alto y el acumulamiento de bienes a costa de altas hipotecas, dan al sujeto el derecho de creerse superior y que el mezclarse con estratos pobres es poco digno de su nueva condición.

Tristemente este cáncer ha llegado a todos los rincones del país, dividiendo y sectorizando a nuestra sociedad, acá se cumple a la perfección el refrán de Nicolás Maquiavelo Divide et imperadivide y vencerás; esto provocado astutamente por un gran imperio Yanky al que poco le importa la paz mundial y que vorazmente se ensaña en arrebatar a toda costa la riqueza de nuestra América Latina, emulando sistemas coloniales, fabricando nuestra ruina y generando que no prolifere la paz.

A todo esto nos pesa la interrogante con la que nuestro escrito inicio: ¿Cómo podemos procurar la Paz? Que más necesitara ver nuestro país para levantarnos de ese confort iluso que nos venden a diario, ¿Es necesario que golpeen nuestros intereses personales? ¿Qué lleguen a nuestro metro cuadrado de resignación y conformismo? ¿Hasta cuándo diremos con decisión  Guatemala Nunca Más? Como jóvenes podemos proponer algunos lineamientos que parecen no tener una connotación utópica, que están al alcance de nuestra decisión y que pueden generar paulatinamente un cambio sustentable. Por ejemplo, el conocimiento de nuestra historia y derechos, nos hace empoderarnos de la verdad y crear una identidad cultural para denunciar con fundamentos y luchar por lo que anhelamos. Además, generar espacios de dialogo que nos permitan compartir el conocimiento adquirido para que el mensaje se propague buscando dignificar a nuestros pueblos originarios y lastimados por siglos de impunidad e injusticias. También apoyar sus manifestaciones, visitando sus comunidades, haciendo saber a todos por medio de las redes sociales, no la “verdad mediática” que solo intenta vender y no informar, sino más bien una verdad contundente de la que nosotros somos testigos, una verdad que nos mueve a luchar y que nos indigna como pueblo cohesionado que deberíamos de ser.

Es así como podremos construir un peldaño más para llegar a la paz. A través del conocimiento de nuestra historia, en el empoderamiento de la misma, tomando impulso en el dolor de un pueblo que es real, que no es una fantasía televisiva o mediática. Es asi como plasmamos la indignate realidad de nuestro pueblo, pero a la que damos cara usando como motor principal la fuerza de la palabra, acompañada de la acción en favor de la paz a ejemplo de muchos mártires y activistas sociales que han dado su tiempo e incluso su vida para que muchos otros podamos vivir en paz y en armonía .

Fausto Aurelio
Guatemala Lunes 17 de Noviembre de 2014

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