domingo, 8 de febrero de 2015


El así llamado inútil

 

 El eterno aletargado:

Un sueño es una chispa, una vertiente de adrenalina, es un cayuco ante una pendiente de agua vertiginosa, es mas bien un “no sé qué sucederá, pero me lanzo”; un destino fijado pero un camino incierto; algo que en definitiva solo un loco puede concebir; es el hijo favorito del eterno aletargado.

El lujo de poder permitirse hacer lo que se sueña y llevarlo a cabo, no cualquier persona se lo da, precisamente porque es un camino tortuoso e incómodo, un camino muchas veces no bien visto por grupos sociales; en donde, hartos de amamantar bastardeados apetitos, pretenden aparentar estatus, cuando lo único que logran es cimentar el materialismo y la superficialidad en la vida misma. Convencerse a si mismo de hacer lo que socialmente es conveniente, conlleva una carga de solidez, cierta credibilidad como persona, una actitud madura y un ferviente deseo de superación; la verdad sale a relucir cuando se desahoga la mente en la almohada, y florecen las frustraciones que como persona el conformista disfrazado de coherente social  busca para si, al no perseguir sus verdaderos sueños, al no darse el privilegio de romper la vasija de los paradigmas, y buscar la realización personal. Es preciso entonces ir acompañado siempre de la luz del entusiasmo, sin éste, no se sirven hermosos ideales. El resoluto logra honrosas empresas. Es más inteligente el que pierde por intentar que el que pierde por cobarde, porque el primero no ha perdido nada, más bien a ganado experiencia y es más fuerte.

El indeseable revoltoso:

El deseo de rebeldía parte de la necesidad de implantar un nuevo ideal, una mente rebelde es una mente indeseable, porque perturba el orden establecido de los protocolos cretácicos. Un rebelde es una mente despierta e inconforme, un alquimista que gusta transformar la materia simple en extraordinarias herramientas dispuestas para innovar.

 Vivimos en una sociedad que genera clones cortados con la misma tijera sin filo, nos obligan a pensar que esto mas aquello es lo otro, y no existe ninguna otra alternativa; es así porque así ha funcionado y así tiene que seguir funcionando; desde la temprana educación bancaria o intento de educación bancaria que mediocremente recibimos nos programan sistemáticamente a rendir bajo estándares, métodos e ignorancia generalizada, sin darse cuenta que todos aprendemos distinto, desarrollamos cierto tipo de inteligencia que nos ayuda a procesar de mejor manera la información.

Ahora bien tres puntos subyugan a un espíritu rebelde: el primero es la rutina de las ideas, que como un estanque de agua en donde proliferan las bacterias y el hedor de la podredumbre, acomoda y da una falsa seguridad ideológica; quien no se renueva se suicida. El segundo es la hipocresía de la moral, que únicamente galantea con la falsedad, pariendo estereotipos y paradigmas que etiquetan y retrasan el pensamiento moderno, generando sociedades disolutas. Es preciso que nos veamos como personas preponderantes, capaces de ejercer con nuestros actos un cambio sustentable y transformador, dejando por un lado antagonismos entre moral y libertad, un hombre libre es aquel que obra correctamente, y lo correcto es lo que me hace mejor persona. Y la tercera es la domesticación de las acciones, que como un león enjaulado claman libertad, la iniciativa algunas veces necesita desligarse por completo de la razón lógica, de los prejuicios e incluso de la vergüenza. Vemos entonces lo indómito del actuar humano, y que es necesario algunas veces ser un auténtico temerario para lograr el cometido.

De la conformidad de muchos:

Y la lucha de otros pocos, es el sustento de la actual lucha de clases, en la que el asalariado prefiere la cárcel de un salario mediocre a la libertad auténtica de la autonomía civil, al parecer es preferible ser aplastado por el extranjero. La alienación institucionalizada de nuestro pueblo es ahora la ley coherente.

No basta con sentarse en el sofá de cuero legitimo en el living de la acomodada clase alta. Para muchos la autorrealización es pasearse sobre las miserias del pobre, no basta con saberse en el tope de la pirámide elitista, es necesario inflamar el corazón con las llamas de la valentía, si el dolor de uno no afecta a todos, entonces no estamos prestando atención.

La inquietud del valiente:

Frente a la pasividad del conforme la inquietud del valiente es vida y esperanza, mientras exista una persona en el mundo que carcoma como una plaga de polilla la madera del intolerante existirá un hálito de progreso y de prosperidad. Un valiente no teme, porque sabe que lo peor que puede sucederle es la muerte, y la muerte para un idealista es la manera más digna de partir de este mundo, evidentemente el impulso de preservar la propia existencia es tan instintivo como el alimentarse o el dormir, y mientras existan personas sin techo y sin alimento el valiente no debe ni puede bajar la mirada y callar.

Ismael Cerna detalla con lujo magistral lo que un valiente siente y necesita expresar ante el tirano en el poema “En la cárcel” dedicado al Reformador:

“A mí no logras infundirme miedo con tus iras imbéciles tirano, fuerte soy, soy inocente y ni el suplicio ni la lucha esquivo, me ha dado Dios un alma independiente, pecho viril y pensamiento altivo. Que tiemblen ante ti los que han nacido para vivir de infamia y servidumbre”…

Afirmar que vivimos en una sociedad perfecta implica alimentar a la juventud con la cicuta de la servidumbre, afirmar que no es necesaria la valentía como valor primario es detener la máquina del progreso, es necesario que se eduquen personas con conciencia de clases. Solo así florecerá  un hombre que pueda cambiar el rumbo del mundo y hacer historia o… un grupo de hombres.

El despertar del nuevo día y la tan anhelada primavera vendrán en tanto el así llamado inútil salga del escondite en el que merma intranquilo y soberano, no es justo que el cobarde hipócrita y ensimismado gobierne la patria de todos, usurpe culturas generosas y ancestrales, nos haga tragar mentiras evidentes.

"No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder". 
Sub Comandante Marcos.

Por Fausto Aurelio
Guatemala Domingo 8 de febrero de 2015