El así llamado inútil
El eterno aletargado:
Un sueño es una chispa, una vertiente de adrenalina, es un cayuco ante
una pendiente de agua vertiginosa, es mas bien un “no sé qué sucederá, pero me lanzo”;
un destino fijado pero un camino incierto; algo que en definitiva solo un loco
puede concebir; es el hijo favorito del eterno aletargado.
El lujo de poder permitirse hacer
lo que se sueña y llevarlo a cabo, no cualquier persona se lo da, precisamente
porque es un camino tortuoso e incómodo, un camino muchas veces no bien visto
por grupos sociales; en donde, hartos de amamantar bastardeados apetitos,
pretenden aparentar estatus, cuando lo único que logran es cimentar el
materialismo y la superficialidad en la vida misma. Convencerse a si mismo de
hacer lo que socialmente es conveniente, conlleva una carga de solidez, cierta
credibilidad como persona, una actitud madura y un ferviente deseo de
superación; la verdad sale a relucir cuando se desahoga la mente en la
almohada, y florecen las frustraciones que como persona el conformista disfrazado
de coherente social busca para si, al no
perseguir sus verdaderos sueños, al no darse el privilegio de romper la vasija
de los paradigmas, y buscar la realización personal. Es preciso entonces ir
acompañado siempre de la luz del entusiasmo, sin éste, no se sirven hermosos
ideales. El resoluto logra honrosas empresas. Es más inteligente el que pierde
por intentar que el que pierde por cobarde, porque el primero no ha perdido
nada, más bien a ganado experiencia y es más fuerte.
El indeseable revoltoso:
El deseo de rebeldía parte de la necesidad de implantar un nuevo
ideal, una mente rebelde es una mente indeseable, porque perturba el orden
establecido de los protocolos cretácicos. Un rebelde es una mente despierta e inconforme,
un alquimista que gusta transformar la materia simple en extraordinarias
herramientas dispuestas para innovar.
Vivimos en una sociedad que
genera clones cortados con la misma tijera sin filo, nos obligan a pensar que
esto mas aquello es lo otro, y no existe ninguna otra alternativa; es así porque
así ha funcionado y así tiene que seguir funcionando; desde la temprana
educación bancaria o intento de educación bancaria que mediocremente recibimos
nos programan sistemáticamente a rendir bajo estándares, métodos e ignorancia
generalizada, sin darse cuenta que todos aprendemos distinto, desarrollamos
cierto tipo de inteligencia que nos ayuda a procesar de mejor manera la
información.
Ahora bien tres puntos subyugan a
un espíritu rebelde: el primero es la rutina de las ideas, que como un estanque
de agua en donde proliferan las bacterias y el hedor de la podredumbre, acomoda
y da una falsa seguridad ideológica; quien no se renueva se suicida. El segundo
es la hipocresía de la moral, que únicamente galantea con la falsedad, pariendo
estereotipos y paradigmas que etiquetan y retrasan el pensamiento moderno,
generando sociedades disolutas. Es preciso que nos veamos como personas
preponderantes, capaces de ejercer con nuestros actos un cambio sustentable y transformador,
dejando por un lado antagonismos entre moral y libertad, un hombre libre es
aquel que obra correctamente, y lo correcto es lo que me hace mejor persona. Y
la tercera es la domesticación de las acciones, que como un león enjaulado
claman libertad, la iniciativa algunas veces necesita desligarse por completo
de la razón lógica, de los prejuicios e incluso de la vergüenza. Vemos entonces
lo indómito del actuar humano, y que es necesario algunas veces ser un
auténtico temerario para lograr el cometido.
De la conformidad de muchos:
Y la lucha de otros pocos, es el sustento de la actual lucha de
clases, en la que el asalariado prefiere la cárcel de un salario mediocre a la
libertad auténtica de la autonomía civil, al parecer es preferible ser
aplastado por el extranjero. La alienación institucionalizada de nuestro pueblo
es ahora la ley coherente.
No basta con sentarse en el sofá de
cuero legitimo en el living de la acomodada clase alta. Para muchos la autorrealización
es pasearse sobre las miserias del pobre, no basta con saberse en el tope de la
pirámide elitista, es necesario inflamar el corazón con las llamas de la valentía,
si el dolor de uno no afecta a todos, entonces no estamos prestando atención.
La inquietud del valiente:
Frente a la pasividad del conforme la inquietud del valiente es vida y
esperanza, mientras exista una persona en el mundo que carcoma como una plaga
de polilla la madera del intolerante existirá un hálito de progreso y de
prosperidad. Un valiente no teme, porque sabe que lo peor que puede sucederle
es la muerte, y la muerte para un idealista es la manera más digna de partir de
este mundo, evidentemente el impulso de preservar la propia existencia es tan
instintivo como el alimentarse o el dormir, y mientras existan personas sin
techo y sin alimento el valiente no debe ni puede bajar la mirada y callar.
Ismael Cerna detalla con lujo
magistral lo que un valiente siente y necesita expresar ante el tirano en el
poema “En la cárcel” dedicado al Reformador:
“A mí no logras
infundirme miedo con tus iras imbéciles tirano, fuerte soy, soy inocente y ni
el suplicio ni la lucha esquivo, me ha dado Dios un alma independiente, pecho
viril y pensamiento altivo. Que tiemblen ante ti los que han nacido para vivir
de infamia y servidumbre”…
Afirmar que vivimos en una
sociedad perfecta implica alimentar a la juventud con la cicuta de la
servidumbre, afirmar que no es necesaria la valentía como valor primario es
detener la máquina del progreso, es necesario que se eduquen personas con
conciencia de clases. Solo así florecerá un hombre que pueda cambiar el rumbo del mundo
y hacer historia o… un grupo de hombres.
El despertar del nuevo día y la
tan anhelada primavera vendrán en tanto el así llamado inútil salga del
escondite en el que merma intranquilo y soberano, no es justo que el cobarde hipócrita
y ensimismado gobierne la patria de todos, usurpe culturas generosas y
ancestrales, nos haga tragar mentiras evidentes.
"No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto
de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia
y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder".
Sub Comandante Marcos.
Por Fausto Aurelio
Guatemala Domingo 8 de febrero de 2015
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