¿Justos o vencedores?
Nunca me acostumbraré
al sabor de mis lágrimas
Es curioso cuando se hace
conciencia de la evolución que están tomando las relaciones sociales. Medios
como el cine la música, internet, nos presentan un mundo perfecto y de alegría
interminable, en donde todo gira en torno a mi bienestar y el bienestar que me
puedan dar los demás, al adquirir cierto producto tecnológico, al frecuentar
ciertos lugares, incluso al estudiar o trabajar en ciertas instituciones, mi
vida será mas “sencilla” y “digna”, mas practica y todos me verán como alguien
que comprende y maneja este nuevo código de conducta social. Lo cual no puede
estar mas lejos de la realidad, es preciso abrir los ojos al mundo que nos
rodea, a un mundo en donde muchos se hartan hasta saciarse de comodidades,
conocimiento y estatus social, un mundo en donde una calle separa la elite de
la plebe, un mundo civilizado en apariencia pero evidentemente improcedente,
arbitrario, inmoral. “Nunca me acostumbrare al sabor de mis lagrimas”
Primero yo, después yo y por
ultimo… yo:
En nuestra naturaleza tendemos a
querer sentirnos satisfechos, a llenar muchos vacíos tal vez existenciales, tal
vez materiales. Y es en este punto en donde vale la pena reparar acerca de que
impulsos visuales o sensoriales llenan realmente mis vacíos, y cuales solo
matizan parcialmente esas carencias, actuando como un efecto placebo en mi
subconsciente. No soy un ser apartado porque no crecí solitario, no soy un ser
autosuficiente porque nací subordinado, la necesidad es el primer aspecto a saciar
en la existencia del hombre, y si hasta este punto de nuestra vida aun
existimos es gracias a una mano que nos sostiene, una o muchas, pero al fin magnánime.
Solidaridad es la armonía
que emerge de la justicia, Justicia es la concepción que cada época,
civilización o cultura tiene del bien común, Bien común es la preocupación
sincera y necesaria de hacer valer al prójimo por el simple hecho de ser mi prójimo,
Prójimo
es cualquier persona con respecto a otra. De lo general a lo particular y
haciendo casar los eslabones de la solidaridad, hemos dado un vistazo
conceptual de los verbos más necesarios y vitales que tanto escasean en nuestras
sociedades.
“Hay solidaridad en una comunión de hombres cuando la dicha del mejor enorgullece
a todos y la miseria del más triste llena a todos de vergüenza”
José Ingenieros
Empezar desde el principio.
El error mas obvio que podemos
cometer como sociedad es encerrarnos. De esta forma se progresa a plazos,
paulatinamente, en desigualdad y de forma egoísta, la cohesión de un pueblo
depende intrínsecamente de la armonía en la que todos caminen hacia el
progreso; como un bloque, un conjunto de ladrillos en una fortaleza, como las hormigas
defendiendo a su reina, como una gota conforma la inmensidad del mar. Otro de
los errores obvios es la falta de justicia, en donde esta se elude, no puede
prosperar la solidaridad, una es fruto de la otra y viceversa. Quien se ocupa
de la administración de la justicia en una sociedad no puede proceder con un
sentido excluyente, no puede favorecer a unos y olvidar a los otros, es
terrible el resultado que origina la marginación. El fruto de la injusticia es
la desigualdad, alimento necesario en nuestro actual sistema “democrático” en
donde se denigra al que sistemáticamente se ha diseñado como denigrable, una
elite minoritaria de seres superiores que disponen de una mayoría de personas
ignorantes, influenciadas por los medios, apaciguadas con mentiras y remedios
que matan. En una sociedad en donde sus gobernantes o sus mismos integrantes
den privilegios en favor de un movimiento, estrato social, casta, sexo, o
cualquier otra clase de sectorización, es indicio irrefutable de barbarie violatoria
de la justicia. En una sociedad carente de civilización es necesaria la
mercenaria tarea de explotar, de subyugar y de privar a las mayorías de sus
inherentes derechos. En una sociedad civilizada se procura con ferviente selo
el bienestar general.
Escurriduras
La más temida de las reminiscencias
encontradas en el escurridero de nuestra sociedad es la violencia, parida en forma
indiferente por el desequilibrio social maquiavélicamente diseñado por las
elites titiriteras y degeneradas de las sociedades tercermundistas. Toda manifestación
violenta responde a una causa particular, no se puede culpar al núcleo social
de inadaptado cuando el sistema político y económico ha hecho de esta un auténtico
lupanar, no se puede marginar y luego reprimir, no se puede mandar a callar y
esperar pasividad.
El privilegio, la ignorancia, la represión,
el despotismo, la desigualdad, la indiferencia, la autosuficiencia, el
conformismo, el prejuicio, el racismo, son enemigos íntimos de la paz social.
Es preciso abrir la mente y el
corazón a las personas, es indispensable caer en cuenta que no solo mi persona
necesita, no solo yo me lamento, caigo, siento dolor o frustración, y cuando se
reflexiona al respecto… se abre un mundo de posibilidades para ayudar a las
personas y las necesidades personales pasan a ser suplidas por la obligación de
aplacar las carencias de un colectivo al que “pertenezco”.
“Yo necesito que me escuchen,
pero te escuchare primero, yo necesito que me comprendan, pero te comprenderé
primero, yo necesito que me alegren, pero eso puede esperar, yo te alegrare
primero la vida, y sin darnos cuenta hemos caído hasta el fondo de esta espiral
en donde anida el sentimiento más cotizado pero el menos comprendido, el amor”.
Epilogo
Epilogo
Manifiesto entonces mi rechazo e indignación ante el actual sistema capitalista (entiéndase castrante e impresionantemente abusador, clasista y elitista), mi repudio y mi negativa ante el proyecto hidroeléctrico Xacbal Delta, que afectará directamente a las comunidades Ixiles de Nebaj, Quiche. Manifiesto por una comunidad en resistencia en la Puya, Manifiesto por una oligarquía de papel, que se deleita con los recursos naturales de todo un país, que asegura su vida y la de sus generaciones, insultando al pueblo, tachándonos de indignos e ignorantes. "ME ESCUCHA SEÑORA RíOS, ARISTIDES CRESPO Y RABBÉ, MAYOR TITO ARIAS Y LA BASURA QUE MILITA EN LAS FILAS CASTRENSES GUATEMALTECAS". Manifiesto porque Nunca... Nunca me acostumbrare al sabor de mis lagrimas.
Por Fausto Aurelio
Guatemala sábado 24 de enero de 2015
Por Fausto Aurelio
Guatemala sábado 24 de enero de 2015