martes, 25 de agosto de 2015


¿Porque sí, al socialismo en Guatemala?


En aras de un nuevo resurgir social, de pie ante la puerta ancha que hoy se abre a nuestros pies, habiendo arrinconado a algunos poderosos a fuerza de grito y hastío generalizado, sabiendo que solos no vamos lejos y que unidos somos un flanco duro de vencer; vivimos hoy un tiempo de nueva esperanza y de deseo de cambio integral, no podemos conformarnos con lo evidente, en Guatemala los poderes ocultos que corrompen las entrañas de los órganos estatales están detrás de la cortina de humo que generan los acontecimientos políticos actuales. Un cambio radical es necesario, de más está arrancar lo superficial de la maleza si no se erradica su raíz.


En este pequeño escrito, querido lector, me permito hacer una reflexión del porqué sí al socialismo en Guatemala. Deseo alentar a la juventud a empoderarse y a empoderar a las nuevas generaciones, desmitificar los malos entendidos que se generan al hablar de comunismo entendido en la actualidad como el socialismo del siglo XXI, exponer la alegría y riqueza artístico cultural de la revolución del 44 tomando como referencia las ideas y los escritos de nuestro muy celebre y querido expresidente Juan José Arévalo, y plantear las esperanzas a las que aún podemos aspirar, bajo la mirada de un joven que siente en lo más profundo la injusticia y la necesidad de progreso para la patria más hermosa del mundo: Guatemala.


De dónde venimos:

Marco Histórico


No pretendo alargar este escrito con detalles específicos históricos, no porque crea que no son necesarios sino porque supongo que como guatemaltecos, es de suma importancia conocer e investigar la historia de nuestra patria de manera autodidacta, para saber de dónde venimos y a donde queremos llegar. Así como la persona rememora los momentos felices de su infancia o las tragedias vividas en la adolescencia, es necesario que como pueblo, recordemos también esos eventos que dan a nuestro país una “personalidad” distintiva, un carácter único e ineludible, a veces triste y a veces glorioso.


Esta pincelada histórica se resume según mi perspectiva en tres momentos que retrasaron de algún modo la instauración del sistema socialista, esencial para el progreso paulatino de la nación; coyunturas con un trasfondo igual, pero de contextos distintos; sucesos liderados por hombres con una ideología en común “la instauración y conservación de la burguesía capitalista”:


1) Invasión europea

Que coloca como nueva ideología administrativa del capital los latifundios y la esclavitud, mano de obra gratuita para los megaproyectos de infraestructura coloniales. De esto se deriva la actual discriminación racial hacia nuestros pueblos originarios. La hegemonía contemporánea de las castas sobrevivientes, que a privilegio de heredad, acumulan en forma de monopolio los frutos de la tierra que pertenecen a todos. Sistemas de gobierno obsoletos que centralizan el poder político y pretenden liderar a pueblos de cosmovisión Maya, con preceptos occidentales… un absurdo total.


2) El derrocamiento de la revolución del 44

Fuerte golpe para la creciente modernización y concientización de nuestro país. En aquel entonces, los programas sociales, culturales y reformas a los ejes de administración estatal fueron vilmente demonizados, los diez años que sirvieron de preludio para un avance integral, se fueron por la borda gracias a la intervención yanqui de la “C.I.A.” organismo que emula a la GESTAPO Nazi y que tanto daño causó a la revolución guatemalteca. Arévalo y Árbenz, vieron como los sueños de una primavera democrática y socialista se esfumaban detrás del yugo imperialista que retrasa el desarrollo de nuestro país. De esto se deriva la inconmensurable pérdida de importantes intelectuales y artistas que huyeron del país para refugiarse en distintas naciones.


Gracias a la reforma agraria se logró expropiar a la UFCO de miles de hectáreas robadas a sus dueños originaros, con el derrocamiento de la revolución estas tierras fueron devueltas a los latifundistas.  El regreso al poder de administradores mediocres de los servicios sociales: educación, salud, infraestructura, arte y cultura.


3) El conflicto armado interno

Que nace de la incesante necesidad de justicia social. Los 36 años de lucha valiente y constante por parte de las guerrillas se disuelven gracias a la mano omnisciente del capitalismo, el cual coopta todos los poderes del estado haciendo que obedezcan a los intereses de las clases elitistas. De esto se deriva la terrible barbarie genocida dirigida en contra de nuestros pueblos originarios, reducidos a poco menos que animales; las secuelas perduran aun hoy en el consciente colectivo de todo el país. La reafirmación de la discriminación social, que hace ver natural la esclavitud disfrazada de salario mínimo. La privatización de los bienes del estado, prostituyendo nuestra tierra.  


Para Guatemala no es extraño el socialismo


Y no lo es, gracias a la revolución del 44, que tantos avances generó en materia de educación, reformas estatales, descentralización económica, arte y cultura:


En materia de educación referiré como algunos de los logros principales las Escuelas Tipo Federación. La reapertura de la Universidad Popular (fundada por Miguel Ángel Asturias y clausurada por la dictadura Ubiquista) que cumplía la labor de promover la conciencia social y nociones técnicas básicas a obreros. La regulación de las horas de trabajo y estudio, lo cual impulsó las escuelas vespertinas y nocturnas para niños y adultos. Otro ejemplo es también el fuerte impulso a la Educación Rural ya que un censo realizado en la década del cuarenta arrojó que el 71.9% de la población era analfabeta. Escuelas Normalistas, el ciclo común de Básicos y Magisterio, Institutos Industriales de Educación Técnica. La Facultad de Humanidades en la Universidad de San Carlos, la cual recién estrenaba su autonomía por decreto de la Junta Revolucionaria. En materia de educación vemos la importancia que el socialismo dio a la educación formal, como pilar esencial para la conciencia y desarrollo integral de la persona humana.


En la década del cuarenta en Guatemala se respiraban aires de intelectualidad y desarrollo, lo vemos reflejado en los avances esenciales generados en cuanto al arte y la cultura. Ejemplo de esto es el impulso sistemático en cuanto a la investigación de riquezas étnicas y culturales orquestado desde el Instituto Indigenista Nacional y el Instituto de Antropología e Historia. Se funda también la Editorial José de Pineda e Ibarra para imprimir no solo los libros del Ministerio de Educación, sino para apoyar también el trabajo de los literatos emergentes, haciendo su obra asequible para el pueblo. Se fundan los museos de Antropología e Historia, Arqueología y Etnología, Arte Moderno e Historia y Artesanías, generando un vínculo estrecho entre la cultura y el pueblo. Se funda la Orquesta Sinfónica Nacional, el Ballet Guatemala, el Coro Nacional, la Dirección General de Cultura y Bellas Artes, se fortaleció el Conservatorio Nacional de Música, las Escuelas de Danza y Arte Dramático y la Escuela de Artes Plásticas. Evidentemente un pueblo culto en cuanto a las letras y las artes es un pueblo de mentalidad crítica, analítica y bellamente juicioso. Al capitalismo voraz no le conviene un pueblo con estas características, en cambio el socialismo se deleita en la emancipación popular.


En cuanto a la Literatura en 1946, a su regreso a Guatemala el escritor Miguel Ángel Asturias publica su novela Hombres de Maíz y en el año de 1949 Mario Monteforte Toledo, Entre la Piedra y la Cruz. Esto abonó a que nuevas generaciones se llenaran de un ferviente entusiasmo revolucionario e intelectual, formando así grupos independientes como AGEAR (Asociación Guatemalteca de Artistas y Escritores Revolucionarios) también  la “Generación del 40” o “Grupo Acento” y la Casa de la Cultura de Guatemala, esto como respuesta a la represión generada por las dictaduras anteriores.


En cuanto a lo político el gobierno de Arévalo que inicio en marzo de 1945 se fijo cuatro prioridades para su periodo de seis años: reforma agraria, protección al trabajo, sistemas educativos dignos y la consolidación de una democracia política. La puesta en marcha de este plan de gobierno dio como resultado más desarrollo que lo que las dictaduras militares y mediocres pudieron hacer desde la Firma de la “Independencia”.


La Propuesta:

Marco Teórico


El capitalismo así como el socialismo, nació también como una teoría rebelde, el hijo predilecto de la Revolución Francesa. El vulgo, harto de apreciar la ostentosa vida Real decide que el capital debe de estar repartido entre el pueblo y no solo entre unos pocos patricios de linajes evidentes y de poca conciencia.  María Antonieta al enterase que la turba harapienta y lánguida demandaba comida y un trato digno fuera del palacio de Versalles, expresa con un tono sarcástico y relajado: “si tienen hambre… pues denles pasteles”. Al triunfo de la revuelta más famosa de la historia ocurre un punto de inflexión socio económico; ahora el capital no solo le pertenece a la familia real, ahora el capital le pertenece a aquellas personas que puedan comprar y administrar la fuerza de trabajo, es decir el hombre, pasa a ser la mercancía más cotizada por el hombre. Solo unos pocos pueden acceder a la maquinaria desarrollada en la Revolución Industrial, desplazando a la fuerza de trabajo manual, asilos productores artesanales se veían en la necesidad de vender sus terrenos o negocios para pasar a ser empleados del nuevo dueño del capital. Es donde comienza la triste historia de nuestras sociedades, solo el que vende su fuerza productiva a cambio de capital merece el sustento diario.

Dicho de una forma simple puede parecer que el capitalismo es la manera más obvia y fácil de dirigir el capital, pero si ahondamos en su esencia es una ideología despótica y esencialmente egoísta. Por experiencia sabemos que su fin no es el hombre por el hombre, sino mas bien el hombre para “El Hombre”, esto genera mucho bienestar en pocos y mucho malestar en otros más. El caso más evidente y palpable es el de Estados Unidos versus América Latina, somos la huerta en el patio trasero de los yanquis, ufanos colonos han cambiado los grilletes por hipotecas, los campos de concentración por maquilas, los discursos emancipadores por Universidades, la libertad por dinero.

En oposición, los detractores del socialismo afirman que es una ideología contra la naturaleza humana, entonces me pregunto: ¿La desigualdad es innata en el hombre? ¿Estamos destinados entonces a vivir bajo la supremacía de los que poseen más bienes materiales, bajo la falsa seguridad de una licenciatura o de un estatus? ¿Estará encarnizado en el corazón humano el deseo de vivir cómodamente a expensas de la pobreza, el hambre y la ignorancia de los marginados? Si es así me avergüenzo de mi condición humana, concebir como correcto la muerte de un niño desnutrido o la ignorancia en la que sumerge a las nuevas generaciones la basura mediática, es el aborto malformado, gestado y parido en el seno del capital contemporáneo, fácilmente repudiable.


Es interesante observar como al contrario de lo que afirma Rousseau “El hombre es bueno por naturaleza” pareciera que el deseo de poseer, enajena la conciencia humana. Lo fundamental de esta tesis se observa en la caída de la URSS en la Rusia comunista y la victoria del imperio capitalista post Segunda Guerra Mundial. Ambos movimientos en crisis económica por los excesivos gastos bélicos tenían que idear un sistema económico para sanear tal situación. De este modo la solución Rusa fue imprimir papel moneda, lo que llevo a devaluarse y a quebrar en unos cuantos años. La solución yanqui: La tarjeta de crédito, préstamos bancarios e hipotecas. Todo esto engorda el capital y genera sociedades adictas al veneno dulce y excitante de los orgasmos materiales.


Propuesta Socialista y necesidad de evolución-revolución

  

El capitalismo actual es como un anciano arrugado, encorvado, ególatra y pedante; que en medio de sus baquidos placeres y sus bastardeados apetitos desea a toda costa seguir amamantando a las nuevas generaciones con el germen de la codicia y la vanagloria del estatus social. Ante esto el socialismo responde de manera pragmática, visceral y precisa: “El hombre no puede ni debe de volcarse hacia (con tilde para diferenciarlo de la afirmación SI) mismo en intereses egoístas, más bien debe de funcionar como impulso potencializador comunitario y deleitarse en el progreso integral de sus iguales”.


El gran pensador y ferviente socialista francés Graco Babeuf expone el absurdo que supone el pensar que las tareas que requieren de un grado más amplio de conocimientos intelectuales sean mejor remuneradas que las tareas que suponen un mayor grado de fuerza física, la intelectualidad no amplia en nada la capacidad del estómago del individuo. Esto nos recuerda a la situación actual guatemalteca, en donde un adolescente que sabe hablar inglés gana diez veces más que un agricultor con familia: ¿Quién necesita más comida? El verdadero delito está en la acumulación excesiva de bienes materiales. Quien acumula para sí mismo más de lo que necesita, está robando y contribuyendo a la miseria del que no cuenta con los mismos medios para lograr siquiera su mediana subsistencia.


Ya lo expone de igual forma el gran Marx en el Manifiesto Comunista: “El capitalismo voraz ha hecho de la dignidad humana un simple valor de cambio”. Y promueve la unificación del conglomerado proletario de características serviles (tales características no son decisión propia “que quede claro” sino por necesidad) a unirse en contra de la maquinaria represiva que dirige magnánime el capitalismo: “De todas las clases que hoy se enfrentan a la burguesía no hay más que una verdaderamente revolucionaria: el proletariado”. Y en Guatemala así lo ha  significado desde la colonia, los pueblos originarios son esa parte esencial en donde el resentimiento social hace madurar el odio hacia los sistemas políticos represivos. Muchos afirman que el actual despertar juvenil no es la fuerza motriz de los cambios políticos coyunturales, es una declaración injusta e incoherente. Quitemos de la Plaza Central al “proletariado” que cada sábado acude a exigir justicia y un gobierno acorde a las necesidades del guatemalteco común. Quitemos los gritos que exigen la destitución de los actuales corruptos que fingen gobernarnos. La protesta social es el germen de cualquier cambio, no estamos hablando de cambios radicales, estamos hablando de cohesión social, de interés político por parte del pueblo, no estamos hablando de organización política (la cual es necesaria pero inviable por el momento) estamos hablando únicamente de catarsis social, de presión popular.  Estas manifestaciones son como un niño, al principio balbucean y apenas se valen por sí mismas, pero es solo de esperar a su maduración para que se conviertan en verdaderos tanques de guerra ideológicos.


El cubano Paul Lafargue (yerno de Marx) sostiene una interesante teoría acerca del “Derecho a la pereza” como condición idílica para la plenitud humana. Pone como ejemplo los grandes filósofos presocráticos que predicaban el desprecio por el trabajo y se dedicaban a cultivar su cuerpo y alma. De igual forma hace mención al Sermón de la Montaña predicado por Jesucristo, en el cual pone como ejemplo las flores y los pájaros silvestres que sin necesidad de trabajar lucen mejor que el mismo Salomón en toda su gloria. A simple vista suena sumamente utópico, pero sus reflexiones  están plagadas de sentido común y lógica filosófica.

Lafargue reduce a tres horas diarias de trabajo como condimento de los placeres naturales del hombre, además explica que es necesario el regreso del hombre a sus tendencias naturales, que se proclamen los derechos a la pereza más nobles, que los derechos humanos formulados por los abogados metafísicos de la burguesía.

En la actualidad los únicos que gozan del derecho a la pereza son los nobles empresarios, los cuales a costillas del sometimiento del pueblo pueden darse el lujo de viajar a la isla paradisiaca que a su sacrosanto apetito se antoje y remojar sus exquisitas fantasías vino fino de importación.  Este ideal es lo mas provocador del capitalismo, contar con más capacidades monetarias que los demás para poder hacer y deshacer más que los demás.


La industrialización solo genera polución, estrés y encarcelamiento. Lo más irónico es que el mismo sistema ofrece soluciones mediocres a los achaques que el mismo genera al pueblo. ¿Qué significa por ejemplo la Seguridad Social? un paliativo mediocre a las enfermedades causadas por la industrialización. ¿Qué significa la Educación media y Superior? el entrenamiento sistemático de pequeños soldados obedientes que satisfagan con sus vidas las necesidades de la industrialización. Que significan por ejemplo los Días Festivos: la reactivación y constante flujo garantizado del capital: el día de la madre todos regalan, en navidad todos regalan, para un aniversario todos regalan. Que significan por ejemplo los Centros Comerciales: carnadas exquisitas para las vacías existencias de los proletariados, los cuales se sienten poderosos y elitistas cuando consiguen comprar unos zapatos con el dinero que costo tres semanas de su vida ganar.  


El socialismo como sistema administrativo de los bienes comunes es una respuesta a lo castrante y egoísta del capitalismo. Comprender y asimilar estos conceptos significa abrirnos a las posibilidades de un mundo mejor. En palabras del Che Guevara: Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. En palabras de  Carlos Fonseca, el fundador y educador del FSLN: La cualidad fundamental es estar en contacto con el pueblo, con sus problemas, la identificación con sus dolores y padecimientos es la escuela más apreciada de los revolucionarios. Incluso la Iglesia Católica abona a la causa socialista con la elocuencia de sus mejores teólogos y filósofos: los principales militares y estrategas norteamericanos declaran públicamente que la teología de la liberación constituye uno de sus principales enemigos estratégicos. Palabras del Sacerdote y revolucionario cristiano militante de las FARC, Camilo Torres,


Es decir querida compañera, compañero, la lucha socialista no es un cumulo de mero sentimentalismo, no es una vana ironía utópica, no es un sueño del que nadie quera despertar; la lucha socialista como su nombre lo indica es volcarse en sincera conciencia al hombre como ser social, sin olvidar su individualidad, bienestar espiritual y potencial productivo. En un sistema de este corte el hombre no precisa de un “status” que lo ubique en la cima de una pirámide selectiva, porque impera la igualdad en todos los ámbitos: social, económico, de género, ideológico, etc.


Evidentemente ir en búsqueda de la novedad atreves de la  contradicción es una característica innata humana. Existen quienes no compartan las ideas socialistas porque la persona es un ser altamente competitivo y esa característica lo empuja a superarse a sí mismo y a sus iguales. Mi intención no es predicar una ideología perfecta, eso sería petulante y poco coherente. En lugar de esto pretendo exponer los pensamientos de personajes socialistas y los propios, para que ese mismo reflexionar nos conduzca a las respuestas necesarias de los problemas en los que la negligencia política a sumido a nuestro pueblo.


Deseo finalizar este escrito invitándote querido compañero, compañera a dar respuesta a las siguientes preguntas con el afán de enriquecernos de una forma integral y generar desde ya un espíritu crítico y profundo de las ideas socialistas (respondiendo sí, no y porque): 


¿Según tu criterio, el socialismo es una corriente política, económica, filosófica o sociológica?


En la escala de 1 a 10: ¿Qué tan viable crees que es el socialismo para Guatemala?

                                        ¿Qué tanto te identificas o rechazas las propuestas socialistas?

                                       

¿Qué referentes socialistas conoces de América Latina y cuál es tu opinión de sus acciones políticas?                                                                                                        


¿Qué expectativa te genera la actual manifestación y organización social y cual crees que sería el rumbo idóneo a seguir?


¿Cuál crees que fuese el presente de Guatemala de no haber caído la revolución del 44?


¿Qué sentimiento te genera la acción de muchos mártires guatemaltecos que ofrendaron su vida para hacer más digna la tuya?


Piensa en alguna persona (no importa cuál sea su profesión o nivel intelectual) que posea, a tu criterio, una fuerte conciencia social y liderazgo. E invítale a charlar acerca de posibles lideres incognitos o populares que encabecen un movimiento organizado en Guatemala. 


Si gustas compartir tu reflexión puedes hacerlo a mi correo electrónico faustorosales.ete@gmail.com


Tarde o temprano en cada época histórica, cuando las condiciones objetivas maduran, la conciencia se adquiere, la organización se logra, la dirección surge y la revolución se produce

Fidel Castro (Segunda declaración de la Habana)


Por Fausto Aurelio Rosales

México D.F. martes 25 de agosto de 2015

 

        

Bibliografía consultada:


Actas del Encuentro “Juan José Arévalo, presencia viva: 1904-2004. Universidad Rafael Landívar. Editorial Abrapalabra. 2004.


El Capital. Marx C. Resumen de: Deville G. Editores Mexicanos Unidos. 1988.


Fruta Amarga “La C.I.A. en Guatemala”. 4ta edición. Schlesinger S. Kinzer S. Editorial Siglo Veintiuno. 1987.


Introducción al Pensamiento Socialista “El socialismo como ética revolucionaria y teoría de la rebelión. Kohan N. Editorial Ocean Sur. 2007.

2 comentarios:

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  2. La propuesta socialista sigue siendo válida el día de hoy y en este contexto que atravesamos los guatemaltecos. Es muy acertado pensar en una re-fundación del país a través de la revolución pacífica que se está desarrollando en este momento, donde las armas las sigue poniendo el gobierno y las bajas el pueblo sencillo. Pero re-fundar Guatemala bajo la mirada Arbenzsista y Arevalista me parece el mayor atino de tu escrito, con lo cual estoy 100% de acuerdo. Es más, ahondo un poco en el asunto: es necesario reformar el país y re-fundarlo pero sin antes contextualizar cómo seria aplicada la propuesta socialista en este contexto. Creo que un modelo deja por fuera el ideal fundacional al ser imitado sin el espíritu de la necesidad que lo llevó a ser fundo. Saludos Fausto.

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