domingo, 6 de septiembre de 2015

En estas elecciones: no somos los mismos

Hay solo cinco notas musicales, pero sus combinaciones son tantas que no pueden escucharse todas.
Sun Tzu (El arte de la guerra)

Mientras el caos nos inspira, la triste realidad que todos bien conocemos nos espera, la falta de líneas de acción coherentes por parte de los poderes del estado nos convierten en un país aparentemente pobre y los recursos necesarios para lograr el desarrollo sustentable, ceban los estómagos insaciables del primer mundo. Mientras eso sucede nuestro himno nos recuerda: “hay de aquel que con ciega locura sus colores pretenda manchar”. Sangre inocente y lágrimas innecesarias abonan el destino del presente y el futuro de Guatemala. Basta con vivirlo para sentirse afectado, basta con observarlo para querer cambiarlo.
Mientras los expertos en el arte de la manipulación social culpabilizan injustamente al pueblo de llevar al poder a un inepto, en el consiente colectivo esta sentencia se convierte en certeza. En efecto “No hay mejor arma que la culpa”, auténticos adiestradores mediáticos nos indican el camino y nos ofrecen como máxima: “Lodo o Fango, Podredumbre o Corruptela” con el respectivo uniforme ejecutivo y slogans esperanzadores.   
El voto es el consuelo de un pueblo que no puede elegir, ciertamente no podemos elegir porque no somos dueños ni siquiera de la libertad que el capitalismo nos ofrece como galardón máximo a quien obedezca ciego a sus premisas. Es inviable en todos los sentidos asistir a las urnas únicamente para hacer políticamente correcta la sed de poder y la instauración en nuestro país del maldito imperio yanqui.     
Nada de propaganda proselitista para estas elecciones, nada de discursos elocuentes y limosnas solidarias, nada de esperanza en los entacuchados “probos” de la ley. Participar del circo electoral es sumir al país en el pantano de la miseria institucionalizada en la que nos encontramos. Nada de culpabilizar al pueblo, no somos estúpidos, conocemos las intenciones del imperio.

Hay sólo cinco colores fundamentales, pero sus combinaciones son tantas que el ojo no puede verlas todas.
Sun Tzu (El arte de la guerra)

Por Fausto Aurelio Rosales
México D.F. 6 de septiembre de 2015

   

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