La Farsa en la Verdad
La verdad, puede ser tan objetiva como subjetiva, puede ser
tan certera como inconclusa, algo que a veces preferiríamos no escuchar, o algo
que a veces es mejor callar. La verdad nos puede traer amigos como enemigos,
incluso puede ser nuestra sentencia de muerte o un viaje a la liberación de la
mente. Pero… ¿Qué es en realidad la verdad? ¿Acaso existe? ¿En qué momento
preferimos obviarla? ¿Digo siempre la verdad…?
¿Y que si no?
“La verdad es siempre revolucionaria”
Lenin
¿A que le
tememos?
Muchas veces
nos sentimos aludidos e incluso ofendidos cuando escuchamos la verdad, es como
recibir una bocanada de agua fría sobre la espalda, estamos acostumbrados a disfrazar
la verdad con el falso velo del respeto y la adulación. Sin pensar reparamos en
que “es preferible siempre decir y recibir la verdad de los demás,” y cuando
descubrimos que alguien nos miente o engaña nos sentimos heridos, victimas del
humillante flagelo de la mentira y el engaño; y la verdad es que todos a diario
somos victimas y victimarios de lo que falsamente demonizamos y mal juzgamos de
los demás ¿Merecemos la verdad?
Pensemos por
un momento en tener la habilidad para saber lo que pasa por la mente de cada
persona con la que interactuamos…la cruda verdad, sin tapujos, sin medias
tintas, sin filtros ni consideraciones; como un niño dice simplemente lo que
piensa porque no es consiente del poder de las palabras, del poder de la
verdad.
Es muy común
encontrar “amistades” efímeras, personas que temen a su realidad y se ocultan
en apariencias obscuras, están presentes en el bullicio de un antro, en la paranoia
de substancias estimulantes, en la complicidad de juegos ocultos; pero nunca en
el silencio del llanto, nunca en la pasividad de la meditación. Dentro de
nosotros anida la verdad, pero es difícil acercarse, porque nos enfrenta, nos desafía,
nos incomoda; cuando encontramos a un amigo que nos enfrenta nos reta y nos
incomoda, lo rechazamos. Es esto evidencia del repudio que nos causa incluso la
verdad propia.
“El ignorante no perdona que se le diga la verdad”
Sinceridad… brazo troncal de la verdad
La sinceridad es producto de la verdad y viceversa, cuando
alguien es sincero habla con la verdad y para ser sincero es necesaria la valentía.
Alguien valiente no teme a los prejuicios que generen sus actos o palabras, no
teme incomodar al mentiroso, siente tristeza ante la injusticia, siente la
necesidad de actuar. Nunca se verá a alguien sincero en la pasividad de su
rutina acomodada, la verdad no cabe en cuatro paredes, la verdad estorba en
donde sea que se le pretenda guardar. Es preciso entonces preguntarnos: ¿Qué tanta
valentía expreso y que tanta valentía espero al socializar?
“La verdad corresponde a la
prueba que no admite contradicción”
La contraparte
Como toda fuente de claridad existe una contraparte obscura,
y en nuestro análisis es la mentira. El que miente suele ser débil, y esconde
esta carencia en una falsa seguridad, en la prepotencia y utilizando el recurso de la verborrea antes que las acciones. La mentira es
como una droga que nos nubla el rumbo y el que la profesa nos vende su versión distorsionada
de la verdad que le conviene. Todos mentimos, nadie se salva, de hecho ocultar
la verdad es una manera de mentir. Lo peor es cuando intentamos engañar a
alguien de quien nunca nos podremos librar, esta presente incluso mas que la
propia sombra: “Yo mismo,” oculto mi realidad, me engaño; esto es sinónimo de
miedo; soy poco valiente para afrontar con sinceridad mis carencias, para
aceptar mi cuerpo, mi familia, mi posición económica, mis creencias; y con esto
mi persona en todas dimensiones. La verdad como cualquier valor y virtud empieza
desde dentro, no puedo pretender ser sincero con el mundo si no acepto mi
verdad, no puedo cambiar a positivo el mundo si no hago una transformación a
positivo en mi.
“Quien se niega a conocer la
verdad, no puede aspirar a conocer sus ventajas”
Según el filosofo argentino José Ingenieros en su libro Las
Fuerzas Morales, la verdad es para el dogmático la presunción de poseer
verdades imperfectibles; para el escéptico, la renuncia a toda posible verdad;
para el místico, la confianza en inmutables verdades reveladas. Y es que todos
presumimos poseer al menos una partícula de la verdad, creemos que podemos
aferrarnos a esa certeza irrefutable que nos hace mas seguros. De hecho
considero más positivo dejarnos poseer por la verdad, en lugar de intentar
poseerla, dejarnos sorprender por los hechos que animan a hombres valientes a
dar la vida propia por la lucha de la veracidad, dejarnos sorprender por
personajes que desde el principio de la historia expresaron siguen
expresando su sentir porque a quedado inmortalizado, no temieron hacer saber su versión de
la verdad en vos alta, tal cual la concibieron, lealmente, y que nos hacen reflexionar
acerca de las rémoras ideológicas que sectores prepotentes implantan en nuestro
consiente colectivo para saciar sus intereses.
“La verdad es la más temida de
las fuerzas revolucionarias”
¿Merecemos la verdad? Vamos por la vida engañando a diestra
y siniestra, pero cuando alguien nos paga con la misma moneda, somos capases
incluso de maldecirle, de condenarle, de júzgale. ¿Hacemos saber con valentía y
rectitud de intención el conocimiento de la verdad a los que la ignoran? Poseemos
estudios y experiencias que muchas personas ignoran, pero nunca tenemos tiempo
para acercarnos y contribuir al desarrollo, mas bien culpamos al sistema o al
gobierno. ¿Quién quiero ser: un ignorante con miedo o un ignorante con valor? Todos
somos ignorantes en alguna rama, pretender saberlo todo es una utopía. Pero mas
de una verdad podemos defender a capa y espada. A estas interrogantes podríamos agregar muchísimas
mas, la verdad es un baúl en el que cuesta visibilizar hasta el fondo, siempre
hay algo mas, siempre hay alguien con una verdad nueva y diferente, así como la
belleza es la verdad en el arte, así como la virtud es la verdad en la moral,
así como la justicia es la verdad en el derecho, así como la trascendencia del
ser es la verdad en la religión.
“El cobarde muere moralmente cien veces”
Fausto Aurelio Rosales
Guatemala Lunes 1 de Diciembre de 2014
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