lunes, 1 de diciembre de 2014


La Farsa en la Verdad  
La verdad, puede ser tan objetiva como subjetiva, puede ser tan certera como inconclusa, algo que a veces preferiríamos no escuchar, o algo que a veces es mejor callar. La verdad nos puede traer amigos como enemigos, incluso puede ser nuestra sentencia de muerte o un viaje a la liberación de la mente. Pero… ¿Qué es en realidad la verdad? ¿Acaso existe? ¿En qué momento preferimos obviarla? ¿Digo siempre la verdad…?  ¿Y que si no?
“La verdad es siempre revolucionaria”
Lenin
¿A que le tememos?

Muchas veces nos sentimos aludidos e incluso ofendidos cuando escuchamos la verdad, es como recibir una bocanada de agua fría sobre la espalda, estamos acostumbrados a disfrazar la verdad con el falso velo del respeto y la adulación. Sin pensar reparamos en que “es preferible siempre decir y recibir la verdad de los demás,” y cuando descubrimos que alguien nos miente o engaña nos sentimos heridos, victimas del humillante flagelo de la mentira y el engaño; y la verdad es que todos a diario somos victimas y victimarios de lo que falsamente demonizamos y mal juzgamos de los demás ¿Merecemos la verdad?
Pensemos por un momento en tener la habilidad para saber lo que pasa por la mente de cada persona con la que interactuamos…la cruda verdad, sin tapujos, sin medias tintas, sin filtros ni consideraciones; como un niño dice simplemente lo que piensa porque no es consiente del poder de las palabras, del poder de la verdad.
Es muy común encontrar “amistades” efímeras, personas que temen a su realidad y se ocultan en apariencias obscuras, están presentes en el bullicio de un antro, en la paranoia de substancias estimulantes, en la complicidad de juegos ocultos; pero nunca en el silencio del llanto, nunca en la pasividad de la meditación. Dentro de nosotros anida la verdad, pero es difícil acercarse, porque nos enfrenta, nos desafía, nos incomoda; cuando encontramos a un amigo que nos enfrenta nos reta y nos incomoda, lo rechazamos. Es esto evidencia del repudio que nos causa incluso la verdad propia.
 
“El ignorante no perdona que se le diga la verdad”
Sinceridad… brazo troncal de la verdad
La sinceridad es producto de la verdad y viceversa, cuando alguien es sincero habla con la verdad y para ser sincero es necesaria la valentía. Alguien valiente no teme a los prejuicios que generen sus actos o palabras, no teme incomodar al mentiroso, siente tristeza ante la injusticia, siente la necesidad de actuar. Nunca se verá a alguien sincero en la pasividad de su rutina acomodada, la verdad no cabe en cuatro paredes, la verdad estorba en donde sea que se le pretenda guardar. Es preciso entonces preguntarnos: ¿Qué tanta valentía expreso y que tanta valentía espero al socializar?  
“La verdad corresponde a la prueba que no admite contradicción”
La contraparte
Como toda fuente de claridad existe una contraparte obscura, y en nuestro análisis es la mentira. El que miente suele ser débil, y esconde esta carencia en una falsa seguridad, en la prepotencia y utilizando el recurso de la verborrea antes que las acciones. La mentira es como una droga que nos nubla el rumbo y el que la profesa nos vende su versión distorsionada de la verdad que le conviene. Todos mentimos, nadie se salva, de hecho ocultar la verdad es una manera de mentir. Lo peor es cuando intentamos engañar a alguien de quien nunca nos podremos librar, esta presente incluso mas que la propia sombra: “Yo mismo,” oculto mi realidad, me engaño; esto es sinónimo de miedo; soy poco valiente para afrontar con sinceridad mis carencias, para aceptar mi cuerpo, mi familia, mi posición económica, mis creencias; y con esto mi persona en todas dimensiones. La verdad como cualquier valor y virtud empieza desde dentro, no puedo pretender ser sincero con el mundo si no acepto mi verdad, no puedo cambiar a positivo el mundo si no hago una transformación a positivo en mi.
“Quien se niega a conocer la verdad, no puede aspirar a conocer sus ventajas”
Según el filosofo argentino José Ingenieros en su libro Las Fuerzas Morales, la verdad es para el dogmático la presunción de poseer verdades imperfectibles; para el escéptico, la renuncia a toda posible verdad; para el místico, la confianza en inmutables verdades reveladas. Y es que todos presumimos poseer al menos una partícula de la verdad, creemos que podemos aferrarnos a esa certeza irrefutable que nos hace mas seguros. De hecho considero más positivo dejarnos poseer por la verdad, en lugar de intentar poseerla, dejarnos sorprender por los hechos que animan a hombres valientes a dar la vida propia por la lucha de la veracidad, dejarnos sorprender por personajes que desde el principio de la historia expresaron siguen expresando su sentir porque a quedado inmortalizado, no temieron hacer saber su versión de la verdad en vos alta, tal cual la concibieron, lealmente, y que nos hacen reflexionar acerca de las rémoras ideológicas que sectores prepotentes implantan en nuestro consiente colectivo para saciar sus intereses.
“La verdad es la más temida de las fuerzas revolucionarias”
¿Merecemos la verdad? Vamos por la vida engañando a diestra y siniestra, pero cuando alguien nos paga con la misma moneda, somos capases incluso de maldecirle, de condenarle, de júzgale. ¿Hacemos saber con valentía y rectitud de intención el conocimiento de la verdad a los que la ignoran? Poseemos estudios y experiencias que muchas personas ignoran, pero nunca tenemos tiempo para acercarnos y contribuir al desarrollo, mas bien culpamos al sistema o al gobierno. ¿Quién quiero ser: un ignorante con miedo o un ignorante con valor? Todos somos ignorantes en alguna rama, pretender saberlo todo es una utopía. Pero mas de una verdad podemos defender a capa y espada.  A estas interrogantes podríamos agregar muchísimas mas, la verdad es un baúl en el que cuesta visibilizar hasta el fondo, siempre hay algo mas, siempre hay alguien con una verdad nueva y diferente, así como la belleza es la verdad en el arte, así como la virtud es la verdad en la moral, así como la justicia es la verdad en el derecho, así como la trascendencia del ser es la verdad en la religión.
“El cobarde muere moralmente cien veces”
 
Fausto Aurelio Rosales 
Guatemala Lunes 1 de Diciembre de 2014

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