El Ratón Pérez
Y una paz que no se ve
llegar
El 26 de diciembre de 1996
Guatemala fue testigo del cese de las hostilidades militares que a lo largo de
36 años vivimos como país. Después de 18 años podríamos decir que la paz ha alcanzado
una mayoría de edad… pero una madurez nula. Desde su nacimiento en el país no
se vislumbra un espíritu de justicia ante el genocidio: Ríos Montt esta libre, Pérez
Molina en el gobierno, Lucas García murió en los laureles de la impunidad, Álvaro
Arzú es dueño de media ciudad. Y en la contraparte: Turcios Lima y Yon Sosa
muertos, Gaspar Ilom, Trejo Esquivel y los militantes guerrilleros del MR-13 disueltos en
las aguas del olvido, Rolando Morán y Mario
Payeras los últimos socialistas y fundadores el EGP partieron con la misma
suerte.
Y el Ratón Pérez, con los
bolsillos de la conciencia repletos de los colmillos y muelas arrancados de las bocas de tantos indígenas
silenciados, sindicalistas, valientes universitarios, religiosos y verdaderos patriotas que desde la década de
los sesenta lucharon y gritaron a fuerza de revolución consignas subversivas
que pretendían liberar del flagelo latifundista y yanqui a nuestra Guatemala. Eso
no se enseña en las escuelas, las maestras no conocen a María Chinchilla, los
estudiantes no conocen a los mártires sancarlistas de agosto del 89,
simplemente nos educan para ser obedientes y no rebeldes, no autónomos, poco analíticos.
El distinguido Mayor Tito Arias
en su discurso del 18 aniversario de la firma de la paz propone cuatro ejes (inútiles)
para ayudar a la propagación de la paz en Guatemala:
Que los pobladores conozcan la verdad histórica del país: Lo malo
es que la historia la escriben quienes ganan. Así que la “verdad” del Mayor Tito no es la
verdad del pueblo Ixil, no es la verdad de las víctimas de la embajada de
España, no es la verdad por la que el ejército mató a Gerardi. Nos propone “conocimiento”
pero las escuelas públicas están en bancarrota,
sucias y mal administradas. Nos propone verdad ahora que asesinaron a
importantes intelectuales y artistas en los 36 años de conflicto armado.
Establecer medidas para que no se repitan los actos de guerra sucedidos:
Medidas muy bien articuladas, “miedo, pobreza, antipatía política, ignorancia,
pan y circo, limosnas solidarias, impunidad, crimen organizado, narcotráfico, migración.”
Todo esto esta enraizado en nuestra sociedad como medidas para apaciguar a
posibles movimientos subversivos de izquierda que atenten contra sectores de
elite y los intereses gringos. Un pueblo obediente y reacio al conocimiento de
la justicia es un pueblo manipulable.
Resarcir a los afectados: Pero para resarcir a los afectados
primero se tienen que regresar las tierras robadas a sus dueños originales, los
pueblos originarios tienen que vivir según su cosmovisión, las fosas repletas
de gente inocente tienen que ser desenterradas, darles un entierro digno y
juzgar a los culpables. El Ratón Pérez tiene que pagar la sangre derramada y
eso no le conviene ni a él ni a las ratas empresarias.
Implementar la justicia y aplicar las sanciones legales: Cosa que
no sucederá hasta que se saque la basura del gobierno, hasta que nos hartemos
de tanta injusticia, hasta que el poder regrese al pueblo, hasta que regrese la
primavera a Guatemala, hasta que nos demos cuenta que un pueblo unido es un
pueblo que triunfa en justicia, hasta que reconozcamos que las elecciones son
una parodia, hasta que nos cansemos de una limosna disfrazada de solidaridad, hasta
que nos indignen los insultos del poderoso, hasta que nos solidaricemos del prójimo
y hagamos nuestras las vicisitudes de nuestra patria.
Es así como nuestro muy
competente presidente, supone lograr la paz en Guatemala. Ahora bien yo me pregunto: ¿Será que en
realidad lo desea? Es evidente que un gobernante con patriotismo actúa
coherentemente y con justicia, vemos el caso de José Mujica en Uruguay, de
Rafael Correa en Ecuador, de Evo Morales en Bolivia, de Lula Da Silva y Dilma
Rousseff en Brasil.
Nuestro país merece un mejor
futuro, y las iniciativas no vendrán de un presidente, ya expertos somos en
desconfiar de políticos basuras y vendidos. Es necesario conocer y separar del
gremio a los pocos excelentes políticos (Claudia Paz y Paz, Jazmín Barrios, Rigoberta
Menchú por ejemplo) y como pueblo crear
espacios políticos en donde se presione y se denuncie con valor y verdadero
amor patrio las injusticias del presente y los vejámenes del pasado, para crear
un futuro que nosotros no gozaremos, pero las futuras generaciones agradecerán.
Por Fausto Aurelio
Guatemala miércoles 31 de diciembre de 2014
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